Docentes

Psicopedagogía ecológica

Aulas demandan responsabilidad compartida


Oscar Lépiz V / CAMPUS

Los educadores hacen muchas cosas en el salón de clases que fomentan la exclusión social y que coadyuvan a la enajenación, perpetuando la inequidad por medio de prácticas pedagógicas poco emancipadoras, pero también pueden fomentar espacios para el empoderamiento de los menos afortunados, la clarificación de valores, la duda, la sospecha ideológica y la construcción de nuevas comprensiones de la realidad y de la historia.

Encargo social

Desde una perspectiva de la psicopedagogía ecológica, el educador no solo enseña, sino que también administra el currículo en el salón de clases, resalta Abarca. Su encargo social consiste en hacer realidad el currículo explícito, que señala lo que se debe enseñar. Se trata de dar sentido, en la realidad del aula, lo que está escrito en un papel.

Para la psicopedagogía ecológica es muy importante que el docente valore la pertinencia, viabilidad y sentido del currículo, para tomar en cuenta las necesidades y características de los alumnos.

Destaca que el proyecto curricular va más allá de los programas de curso y denuncia que en este país el currículo lo definen las editoriales, y se enseña lo que dicen los libros de texto. En muchas ocasiones estos se compran sin criterios académicos, y solo se tiene en cuenta las ventajas que ofrece la editorial, como regalar libros y generar ganancias a la institución, dejando el currículo en el papel.

Adecuaciones

El aula es una diversidad donde hay todo tipo de talentos, de características, y el docente, como profesional, tiene que ver qué hace con ella, indica Abarca. Para la psicopedagogía ecológica no hay dificultades de aprendizaje per se; es decir, no existe la etiqueta de déficit atencional, que ha recibido diferentes nombres: lesión cerebral mínima, disfunción cerebral, disléxicos. Se trata de un 5% de estudiantes por colegio con alguna dificultad neurológica que complica el aprendizaje.

Abarca afirma que el docente, administrador del currículo, es el responsable de hacer las adecuaciones, tanto para los de ritmo lento, como para los más adelantados, convirtiendo esta tarea en una construcción social. “La Ley 7600 la aplicamos solo a los de ritmo lento, lo que provoca el aburrimiento de los más adelantados”, añadió.

Currículo oculto

En el salón de clase se da una serie de redes ocultas que tiene que ver con depositaciones, vínculos inconscientes, modelos, valores y creencias que conforman un currículo oculto que dista mucho de lo que debe enseñarse. Según Abarca los docentes realizan una serie de depositaciones en los padres de familia, de modo que no se sabe si los progenitores están otra vez en la escuela o colegio.

Se pregunta, ¿por qué los docentes depositan en los padres de familia la tarea del aprendizaje? Si bien reconoce que éstos tienen una tarea educativa que realizar, no es la de enseñar estudios sociales, ciencias o matemática. Agrega también que los estudiantes hacen depositaciones en las figuras de autoridad, diciendo que el profesor no les enseñó, no supo explicar y por eso no aprendieron.

Al problema anterior también contribuye el hecho de que en el aula se crea una serie de vínculos inconscientes, como el caso de profesores y profesoras que hacen las veces de padres, o de docentes que reproducen modelos de profesores que detestaban convirtiéndose en torturadores al reproducir conductas inconscientes.

A la psicopedagogía ecológica le interesa estudiar los valores y las creencias que los docentes transmiten en el salón de clases, el tipo de modelo que representan para los estudiantes, así como los aspectos ideológicos y políticos que se dan en todo currículo oculto, y que deben discutirse. “No existe la neutralidad pedagógica, por lo que el docente no puede jugar de neutral”, afirma Abarca.